La risa se puso de pie

MONÓLOGOS DE HUMOR

La risa se puso de pie

El jueves se realizó una función única de stand up, que reunió a 25 comediantes en el escenario de The Cavern. La nueva forma de humor que ahora explota en el centro de Buenos Aires.

La consigna fue sencilla: hacer reír al público en tres minutos. De eso se trató Que pase el que sigue, una nueva propuesta que se llevó a cabo el jueves por la noche en el complejo Paseo la Plaza, ubicado en Av. Corrientes 1660.

Media hora antes de la hora programada del espectáculo, los espectadores se ubicaron en fila para entrar a The Cavern Club, uno de los tres bares-teatros del lugar que ofrecen ciclos de stand up. Con entrada en mano, los jóvenes de entre 20 y 30 años esperaron en uno de los pasillos del complejo bajo el frío. Las parejas abrazadas y los grupos de amigos que hablaban casi a los gritos, todos fueron con el mismo propósito: reírse.

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Los grupos de amigos esperan a que empiece el espectáculo. Fuente: Victoria Klepetar

A las 22 las puertas se abrieron y todos se ubicaron en las mesas distribuidas en dos pisos. En el bar ambientado con temática de Los Beatles, el rock se mezcló con las voces de la gente que esperó ansiosa el comienzo del show. Los mozos no tardaron en aparecer y, como si fuese una coreografía, cada uno se acercó a una mesa para tomar el pedido antes de que se apagaran las luces. Las cervezas y las picadas decoraron la mayoría de las mesas del público hambriento de stand up.

El escenario tenía un micrófono de pie y un haz de luz blanca en el centro. Lo que lo distinguió de otros espectáculos de este género fue una pantalla en la que se reflejó un reloj de cronómetro, con un botón de inicio y otro de detener.

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Gabriel Grosvald, productor del espectáculo y presentador. Fuente: Victoria Klepetar

La oscuridad cubrió la sala a las 22.35 y Gabriel Grosvald, productor de espectáculos de stand up, apareció en el escenario. “Si les gusta aplaudan mucho y sino también”, bromeó, ésta vez, bajo el rol de presentador. El orden de los humoristas se sorteó, y Dalia Gutman fue la primera en enfrentarse al cronómetro. Cada cómico tenía tres minutos para hacer su monólogo e intentar ganar las risas y aplausos entre los concurrentes. Al finalizar sonaba una chicharra y salía a escena el próximo.

Todos hicieron uso de sus propias vivencias para generar material humorístico y lograr la identificación con el público. Además, se agregó el factor del tiempo para interactuar con los espectadores. ”Cuando falten diez segundos griten así hago el remate”, se burló uno de los 25 que se sucedieron.

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Malena Pichot en su monólogo. Fuente: Victoria Klepetar

El clima fue pura diversión y a la vez adrenalina, ya que uno tras otro se presentaron en escena los comediantes, sin respiro. Una de las más aplaudidas fue Malena Pichot. Esta joven de 27 años que vive en Caballito se dio a conocer a través de videos de You Tube en los que filmó parte de su vida, llena de momentos de locura. “No estoy enojada. Te hablo así porque soy intensa” dice una frase en el blog que creó gracias a su popularidad. “Soy fanática del stand up desde chica. Cuando empecé solo quise escribir un monólogo sobre las cosas que necesitaba decir, sacarme de encima”, explicó Malena.

En Buenos Aires, el género del stand up creció durante la crisis socioeconómica del 2001, que estimuló el nacimiento de una escena teatral más minimalista. La combinación de los bajos costos que requiere producirlos y la demanda de un espectador que busca diversión garantizada a precios accesibles hicieron que estos shows invadan la calle Corrientes y las salas de risas.

Todavía no es un formato masivo, pero cada día tiene más fanáticos y seguidores. Algunos toman clases, que tienen precios que van de los 40 a los 150 pesos y se dan en cada vez más lugares. El primero fue en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la mano de Martín Rocco.

Los jóvenes tienen una necesidad urgente de reírse. Ven este fenómeno como un ámbito terapéutico. Se ríen de la cotidianeidad y ven espectáculos humorísticos para relajarse. “Ellos se sienten identificados, es una salida barata y se ríen mucho” explicó Grosvald.

Pareciera que en tiempos de crisis, una buena risa es el remedio contra todo.

Otros links:
http://www.agendastandup.com.ar/

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1 comentario »

  1. Maricruz Barcia said

    Victoria:
    – La volanta no suma demasiado.
    – Bien por la información contextual.
    – “Los mozos no tardaron en aparecer” o “Las cervezas decoraron…”. Suenan a frases hechas.

    Me gustó mucho tu crónica. Está aprobada.
    Saludos.

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